Desde pequeños, se nos ha intentado inculcar una religión. La religión fue hace mucho tiempo la base de las sociedades. Hoy en día no es tanto, pero aún sigue teniendo importancia puesto que es un elemento de cohesión de las sociedades modernas.
Hoy, la gente necesita creer en algo para ayudarse en la vida diaria. La Iglesia Católica nos ofrece la oportunidad de enlazarnos con Dios, lleva además, mucho tiempo haciéndolo. A lo largo de la historia esta institución ha cumplido con su obligación. En la actualidad, la sociedad ya no depende de la Iglesia como antaño, ahora las mentes pensadoras son libres, damos pasos hacia la igualdad de la mujer, los científicos pueden contradecir a la Iglesia sin temor a ser quemados en la hoguera, ser homosexual no es una enfermedad… etc. Por eso la Iglesia tiene ahora otra función, la de dar cobijo a los vacíos emocionales de las personas y no la de antes, que era emitir normas morales que la gente debía cumplir.
Hace unos siglos nadie ponía en duda la existencia de Dios. Hoy, un gran porcentaje de la población es agnóstica, y un porcentaje menor atea. La causa de que haya hoy tanto agnosticismo se puede deber a la obsolescencia de la Iglesia en su moralidad. Avanzan los pensamientos, avanza la ciencia, avanza la sociedad en general, pero la institución sigue fiel a sus principios. Debido a que ahora en la escuela nos enseñan la teoría de la evolución, ya desde pequeños nos hacemos a la idea de que la historia de Adán y Eva es un cuento. Antes se creía totalmente verídico.
Hay gente que piensa que la forma en la que nos enseñaron la religión no haya podido ser la adecuada, y al inculcarnos los valores de hace varios siglos, han conseguido que ahora nos suene todo demasiado fantasioso, y se ha pasado a perder el interés.
La religión Católica nace con Jesucristo, hace aproximadamente dos mil años. Jesús fue un profeta, una persona humana. Un judío. Jesús se proclamó El Salvador, el salvador de su gente, de los judíos.
Estos tienen mal visto que las personas no tengan cónyuge. Muchos estudios revelan que Jesucristo tenia esposa, sería algo lógico.
Antes de Jesucristo se enlazaba con Dios por otros medios. La mujer era la que tenía la capacidad de engendrar vida, por eso se le veneraba. El milagro de la vida sólo podía ser creado por Dios, y la única forma de ponerse en contacto con él era mediante el amor a una mujer (en su sentido más literal). En realidad siempre se creyó así hasta el Siglo III cuando la Iglesia tuvo que divinizar a Jesucristo por motivos políticos (unificación de Roma que parecía separarse en dos religiones: cristiana y pagana). Por ese motivo se le dio a Jesús el poder divino, el hijo de Dios, y se obvió a su esposa por incompatibilidad con las creencias divinas. Algo realmente poco lógico, puesto que durante los siglos anteriores las Diosas habían sido motivo de adoración como medios de concepción del milagro de la vida.
La ciencia nos explica todo desde el origen de la vida pero no nos explica como realmente se crea la vida. Mucha gente piensa que hay “algo”. “Algo” que es una fuerza sobrenatural, pero que no se asemeja para nada al Dios que nos pinta la Iglesia Católica. La ciencia nos lo explica todo desde el origen de la vida pero aún es incapaz de explicarnos de donde surge la chispa de la vida. La vida puede surgir de lo divino. Puede surgir de ese momento de conexión con Dios cuando se ama con una mujer. Realmente la vida es algo extremadamente sorprendente como para que se haya dado por casualidad. Al menos es considerable otorgar el beneficio de la duda.
Durante toda la historia se adoró a la mujer y a la fertilidad. La comunión con Dios se tenía mediante el acto. A la Iglesia Católica se le escapó de su control. Para seguir en pié necesitaba que se usase a ella como camino a Dios y no otros medios, por eso hizo que el sexo fuera un acto pecaminoso, y le otorgó a la mujer la gran “capacidad” de pecar casi a la vez de respirar.